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El Descubrimiento De La Identidad Del Niño Y Su Avance Hacia Las Relaciones De Objeto y Las Identificaciones Selectivas
Dra. Laura E. Corona Sosa
Psicoterapeuta Psicoanalítica

EL DESCUBRIMIENTO DE LA IDENTIDAD DEL NIÑO
Y SU AVANCE HACIA LAS RELACIONES
DE OBJETO Y LAS IDENTIFICACIONES SELECTIVAS

Cuando el niño entra al segundo año de vida se producen cambios en la naturaleza de sus relaciones con el mundo de los objetos, indicativos de su gradual transición de la fase simbiótica infantil a la de individuación y al principio de la autonomía secundaria del yo, los cuales:

•    Marcan la introducción a la organización psíquica en una nueva categoría: el concepto del futuro
    
•    Presuponen la habilidad de distinguir entre los rasgos físicos y mentales de sus objetos amorosos
    
•    De comparar y percibir diferencias entre los objetos animados e inanimados
    
•    Entre los objetos y el self.
    
    Aparecen esfuerzos ambiciosos por logros realistas que parecen ser independientes de las necesidades instintivas del niño.
    Este nuevo y avanzado tipo de identificaciones representa un acuerdo entre las necesidades del niño de retener la situación simbiótica y tendencias opuestas para aflojar los vínculos simbióticos por medio de la agresión, la expansión narcisista y el funcionamiento independiente del yo.
    
    Primer clímax del conflicto: al final del período edípico
    Resolución: Formación del superyo
    Revive intensamente: en la adolescencia
    Alcanza su punto final y solución definitiva: ruptura del adolescente con los lazos edípicos y establecimiento de la autonomía del yo y superyo

A medida que las representaciones realistas del self se vuelven un espejo del yo, empiezan a reflejar las huellas tomadas del objeto de identificación así que un parecido entre el objeto y las imágenes del self se experimentan en una base realista..

El proceso de diferenciación estructural y enérgica pasa por las siguientes etapas infantiles:



Auto-erotismo:

1.    Condición embrional de dispersión difusa de impulso de energía indiferenciada en el self psicofisiológico
    
2.    .Con el nacimiento aumentan las catexias de los sistemas de percepción y memoria, del aparato motor  y de las zonas erógenas pregenitales:

    se empiezan a percibir y a sentirse vinculados -aunque de manera confusa- con el exterior
    
    se presenta la diferenciación enérgica
    
    se forman polos catéxicos agresivos y libidinales alrededor del núcleo aún desorganizado y desconectado de las huellas mnémicas
    
    empieza la descarga al exterior por medio de reacciones primitivas, instintuales a los estímulos externos e internos.
    
    se desarrolla el lenguaje afectivo

Narcismo primario:

3.     Fase de inicio de diferenciación estructural y formación del yo.  Predominan el principio del placer y el proceso primario.

    fantasía inconsciente
    
    se empieza a desarrollar la actividad sexual pregenital y afectomotora aunque predomina el lenguaje afectivo
    
    rápida formación de objetos amorosos e imágenes corporales parciales
    
    aparecen componentes de afecto correspondientes
    
    reacciones afectomotoras a los estímulos externos e internos en rápida secuencia reflejan la varibilidad de las imágenes inconscientes, la fluidez catéxica y la tendencia a la descarga inmediata
    
    las señales de afecto empiezan a ser efectivas
    
    
    Período anaclítico
    
    3b. Al aprender a hablar, caminar y controlar esfínteres una fase más organizada da inicio.
    
    crece la conciencia del yo y del objeto
    
    se expande la percepción y organización de las huellas mnémicas
    
    la imagen de objeto gradualmente se extiende al mundo animado e inanimado que lo rodea
    
    se desarrollan los símbolos del lenguaje, actividad funcional motora y la prueba de realidad
    
    predomina la vida de fantasía mágica animista


4.     La sexualidad infantil alcanza su clímax, se han fijado los impulsos agresivos y sexuales:

    los procesos de pensamiento están organizados, la actividad motora y las relaciones de objeto se desarrollan rápidamente
    
    los afectos sencillos se empiezan a unir en fusiones compuestas
    
    se establece el control emocional e instintivo
    
    la tolerancia a la frustración aumenta
    
    se desarrolla la preponderancia de la libido y se desarrolla la investidura libidinal de objeto
    
    el sentimiento del self se empieza a extender a procesos del pensamiento y emocionales, a actitudes del yo y funciones del yo.
    
    se forma el concepto del self como una entidad con continuidad y dirección.
    
    el principio de realidad y procesos secundario se vuelven predominantes
    
    el miedo a la castración ejerce una influencia drástica en la represión y las formaciones contra-catéxicas.



Período de latencia:

5.     La neutralización del impulso es ayudada grandemente por la
formación del superyo:

•    las actividades físicas y mentales hacen rápidos progresos, el pensamiento conceptual se desarrolla y expande
    
•    la maduración y la organización estructural de los procesos ideacionales y emocionales avanzan
    
    
•    se forman representaciones preconscientes cada vez más realistas del mundo animado e inanimado, concreto y abstracto
    
•    el superyo establece un control dominante y duradero sobre la catexia de las representaciones del self
    
•    el miedo al superyo se convierte en la señal de afecto predominante


El factor más influyente en el desarrollo del niño es la relación niño-padres cuya parte en la construcción del yo puede resumirse brevemente como sigue:

 las influencias parentales estimulan el crecimiento del yo y apoyan el control, la inhibición parcial, la fusión parcial, la neutralización y la utilización de los impulsos sexuales y agresivos al servicio del yo y de procesos funcionales secundarios.

 promueven la individuación gradual del niño y su avance  de la situación de dependencia psico-biológicamente determinada  a la actividad independiente del yo

Sin embargo, el otorgarle demasiados satisfactores al igual que el que cuente con severas frustraciones tiende a inducir fantasías regresivas de reunión entre el self y el objeto de amor.

En un principio el niño desea tomar lo que le gusta y “escupir” lo que le disgusta y asigna a su self lo que es agradable y a los objetos “extraños” del exterior lo que es desagradable.  Al apoyar la dotación narcisista de su yo, esto promueve el establecimiento eventual del yo secundario y la autonomía del superyo.

La relación entre la madre y el niño es una naturaleza verdaderamente simbiótica ya que no sólo recibe alimento el niño desvalido de la madre,  sino que la madre también necesita y se alimenta -emocionalmente- del niño.

Benedek enfatizó también que los recuerdos infantiles que el niño revive en sus padres no sólo inducen las identificaciones con él sino que fortifican las identificaciones de los padres con sus propios padres.

El mejor clima emocional es aquel en que la madre prepara el proceso de individuación del niño  por medio de una clase de amor maternal que se da cuenta de las diferencias entre sus necesidades y roles y los del niño y trata de gratificar ambos.

El niño empieza a mostrar los primeros signos de conciencia de “no yo” (Spitz, 1957) alrededor de los tres primeros meses de edad.

Alrededor de los dos años, dos años y medio la maduración del yo del niño, su habilidad para caminar y hablar, el cada vez más amplio alcance de sus funciones motoras y perceptuales, sus logros manuales, su destete y entrenamiento en control de esfínteres  han avanzado lo suficiente como para introducir el sorprendente descubrimiento de su propia identidad, la experiencia de “yo soy yo”.

Las experiencias de las diferencias son un prerequisito para el desarrollo de sus sentimientos de identidad, le enseñan a distinguir, primero, entre sus necesidades, sus gratificaciones y sus frustraciones; después entre sus gratificaciones y las de los otros y entre sus propiedades y las de los otros.

Por lo que no sólo los componentes cariñosos sino también los hostiles del self infantil le proporcionan la gasolina que permite al niño desarrollar su sentimiento de identidad y la prueba de realidad externa e interna y sobre estas bases construir sus identificaciones y relaciones de objeto.

La relación madre-infante debe ser considerada como la matriz de la formación de identidad.

El establecimiento de la constancia objetal debe ser considerada como un prerequisito muy importante tanto para un proceso sano de identificación como para la formación normal del superyo.
 
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